martes, 15 de junio de 2010

Comunicación y educación


Hoy día, frente al siglo que se caracteriza como la sociedad del conocimiento la tarea educativa frente a los medios de comunicación, la computadora, el teléfono móvil, las imágenes interactivas, el chat y el internet se enfrenta ante nuevos retos, con la idea de contribuir como mediadores y en un clima emocional y afectivo en la formación de jóvenes críticos y creadores, capaces de construirse y construir el mundo en el que viven. En este sentido y apuntando a la idea del nuevo modelo educativo basado en competencias, nuestro papel como docentes implica tomar en cuenta diversos factores entre los que destacas:
• “Como docentes debemos reflexionar sobre cómo se da el proceso de comunicación, a fin de articularla con múltiples formas de expresión, desde el lenguaje propio, el de los otros, la informática, el de los medios de comunicación de masas, en fin, la comunicación en su totalidad”.
• “Como docentes debemos comprometernos a cambiar la manera de mediar el conocimiento y, por supuesto, cambiar el modo de entregarlo a los estudiantes”.
• “Ser esencialmente comunicadores y problematizadores”
• “Preocuparnos por el otro, por el aprendiz a lo largo de la historia”
• “Ser mediadores capaces de promover y acompañar el aprendizaje de nuestros interlocutores, es decir, de promover en los educandos la tarea de construirse y de apropiarse del mundo y de sí mismos”.
• “Como parte del proceso de comunicación los comportamientos no verbales del docente juegan un papel fundamental; así aspectos como apariencia física, posturas, miradas, gestos, la calidad de la voz, el énfasis en algunas palabras, los silencios, pausas, el vestido, la proximidad, el manejo del espacio entre otros”.

No cabe duda que estamos colocados frente a la puesta en valor de la lectura y la escritura ante el uso de códigos tecnológicos. Esta revalorización compete a todos los campos del conocimiento, al lego y al experto, a la diversidad de culturas, a la educación permanente.

Habrá que preguntarse sobre las implicaciones que tiene este nuevo cambio para la educación en nuestras prácticas sociales; en un primer balance podemos considerar que son profundas y de largo alcance, puesto que el desarrollo tecnológico también genera nuevas acepciones, neologismos; así como formas diferentes de pensar, de obtener datos, de relacionarse y de comunicarse.

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